La nueva propuesta será la primera formación profesional del área en Chile con esta duración y contará con 15 desafíos integradores y tres prácticas progresivas.
El ajuste del tiempo en los planes de estudio desde el 2027, es consecuencia de un rediseño más profundo: una trayectoria formativa más integrada y eficiente que, con el estándar de excelencia de Culinary, enfatiza el desarrollo de las capacidades y competencias que requieren las transformaciones de la industria y, a la vez, entrega una formación sólida para desempeñarse con éxito en otras áreas como la hospitalidad, la industria alimentaria, la innovación culinaria entre otras, formando profesionales que se requerirán hacia el año 2030.
La nueva duración no supone una disminución de los aprendizajes ni de las competencias profesionales, sino una organización más integrada de la formación, eliminando redundancias y conectando desde el inicio los conocimientos con su aplicación práctica.
“El futuro de la gastronomía parte hoy, y parte en Culinary. Nuestro proceso de modernización se concreta en una nueva propuesta formativa, diseñada para responder a los desafíos que la gastronomía y los servicios enfrentarán en los próximos años. No se trata simplemente de reducir la duración de la carrera, sino de integrar mejor los aprendizajes y hacer más eficiente la trayectoria formativa. Prepararemos a nuestros estudiantes para incorporarse al mundo laboral o desarrollar sus propios proyectos, en una trayectoria de estudios diseñada para aprovechar mejor el tiempo y potenciar sus aprendizajes”, afirmó María Trinidad Riesco, rectora de Culinary.
El nuevo plan de estudios se organiza en seis semestres distribuidos en tres etapas progresivas —Dominio, Autoría y Proyección—, cada una asociada a un nivel creciente de profundidad profesional. A lo largo de la carrera, los estudiantes desarrollarán 15 desafíos integradores que conectan distintas áreas del conocimiento con productos y desempeños concretos —menús, servicios, prototipos, campañas y propuestas de negocio y emprendimiento—, además de tres prácticas progresivas que permiten aplicar los aprendizajes en contextos laborales reales.
A una sólida formación práctica en artes culinarias se suman capacidades que hoy exige la industria: gestión y liderazgo de equipos, comunicación, tecnología, administración y contabilidad y, especialmente, la capacidad de identificar problemas y desarrollar soluciones innovadoras. Los estudiantes aprenderán haciendo y aprenderán innovando, trabajando durante toda la carrera en el desarrollo de soluciones a desafíos reales. De esta manera, el aprendizaje se conecta desde el primer semestre con problemas concretos de la industria y con el sello emprendedor que caracteriza a la institución y constituye uno de los ejes formativos de la carrera.
La reducción de un año en la duración de la carrera —de cuatro a tres años— acerca a Culinary a formatos de formación profesional presentes en reconocidas instituciones de formación culinaria de Estados Unidos y Europa. Al mismo tiempo, permite a los estudiantes incorporarse antes al mundo laboral y disminuye el esfuerzo económico que significa para las familias cursar una carrera profesional, sin sacrificar aprendizajes ni competencias.
Con más de 20 años de trayectoria, 6 años de acreditación institucional (2025-2031) y una tasa de empleabilidad de titulados que este año alcanzó el 92%, Culinary destaca también porque casi un 30% de sus estudiantes hacen sus prácticas profesionales en el extranjero y más del 55% de sus titulados ha desarrollado emprendimientos. Con este paso en la modernización de la carrera, se busca proyectar su prestigio hacia una nueva generación de profesionales de la gastronomía y la hospitalidad.
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